1. Va tras lo único que nada en ese pasillo toca.
Sienta a dos personas en la misma mesa. La misma cena, la misma cantidad de ácido. Una no siente nada. La otra está en llamas a las nueve.
Eso no lo decidió el ácido. Lo decidió el revestimiento.
Todos los productos de ese estante se basan en la premisa opuesta. Los antiácidos como Tums y Rolaids neutralizan el ácido durante unos cuarenta minutos. Prilosec, Nexium y omeprazol van más allá y bloquean la producción desde su origen. Pasillos diferentes, mismo objetivo. Ninguno de ellos actúa sobre la capa que determina si el ácido causa daño.
El estómago y el esófago deberían tener una capa protectora de mucosidad, una barrera que separa el ácido del tejido subyacente. Investigadores en gastroenterología han medido los espacios entre las células superficiales de esta barrera, un hallazgo que denominan espacios intercelulares dilatados. En estudios comparativos publicados, estos espacios son, en promedio, siete veces más anchos en personas con reflujo que en personas sin él. Siete veces más anchos, precisamente en el tejido que se supone que impide el paso del ácido. Puedes buscar el término.
El mismo clima. Junta desgastada.
Por eso, al bajar la acidez, el líquido puede quedar crudo. Reduce el nivel de agua, pero nunca llega al sello.
KORA está diseñado para proteger tu cuerpo. DGL favorece la capa protectora de mucosidad natural de tu organismo, que es precisamente la superficie que determina si una comida normal se siente como nada o como un fuego.